El egoísmo

La Felicidad y el Egoísmo

Todos deseamos la dicha para sentirnos felices,  siempre estamos buscando la forma de encontrarla, la buscamos en una diversidad de cosas y siempre instintivamente tratamos de hallarla; por ejemplo tratamos de mejorar  la situación en que vivimos para tener mayor desahogo, queremos librarnos de todo  aquello que resulte duro y desagradable,  deseamos tener más bienes materiales, buscamos el camino fácil de todas las cosas, pero siempre al final sentimos un gran vacío y la decepción de no hallarla.

Si nuestra búsqueda es vana y no podemos encontrar la dicha después de tanto ir tras ella, ¿no os preguntáis dónde está? Creo que lo primero es saber dónde no buscarla, porque por experiencia propia y de otros, conocemos muchas historias y sabemos que a pesar de grandes esfuerzos, la dicha no se encuentra ni en la riqueza, el ocio, el puro egoísmo, el poder, ni en el afán de sobresalir o ser más que los demás.

“Lo que llamamos felicidad es una idea abstracta; compuesta de algunas ideas de placer, porque el que sólo tiene un momento de placer no puede decir que es feliz, como por un momento de dolor no puede creerse el hombre desgraciado. El placer es más rápido que la dicha, y la dicha más rápida que la felicidad. Cuando el hombre dice: «Soy dichoso en este momento», abusa de la palabra, porque sólo quiere decir: «Tengo placer.» Cuando disfrutamos de placeres repetidos durante un espacio de tiempo, podemos decir que somos dichosos. Cuando esa dicha se prolonga, podemos decir que somos felices. Muchas veces, gozando de gran fortuna, no somos dichosos, como los enfermos displicentes que carecen de apetito y no comen en los festines preparados para ellos” (Definición de la dicha y felicidad según el filósofo Voltaire)

¿Entonces qué hacer para lograr que nuestra dicha sea prolongada y poder ser felices? Se trata de buscar en el lugar adecuado: La dicha fluye de los actos de cada uno, justo allí donde no sabemos buscarla. Se trata de que todo lo que hagamos, así como nuestros propósitos, no tengan un fin egoísta, el egoísmo no forma parte de las satisfacciones duraderas de la existencia, hablamos del egoísmo insano, la dicha se haya más fácilmente cuando vemos y apreciamos las cosas con desinterés; muchos no logran ser felices porque solo piensan en su bienestar, placeres y deseos, la ambición egoísta conduce a la infelicidad.

Seguro que en muchas ocasiones habéis escuchado historias sobre personas que amasan grandes fortunas y no son felices;  o que logran la fama y se sienten solos; o parejas infelices porque uno de ellos busca su dicha personal a través de su propio  bienestar y placeres personales, o alcanzar el éxito personal,  o de su propósito de enriquecerse como meta personal. El egoísmo lleva a descuidar la pareja, familia, amigos y, hasta de uno mismo, es decir olvidamos todo aquello que verdaderamente tiene valor en nuestra existencia.

Para encontrar la dicha hay que recordar  que siempre la llevamos dentro, que nunca está fuera de nosotros y, que podemos ser más o menos felices  según nuestros propios límites. Que la felicidad está más en dar que en tener, que está en las pequeñas atenciones, las palabras dulces, el deber cumplido, las gentilezas, el auxilio oportuno, el servicio desinteresado, la amistad, el cariño, el amor; y que la felicidad nace del anhelo de ser útil y de mejorar el mundo.

Angelica Sanchéz-Moreno Alzamora
angelica.sanchezmoreno5@gmail.com
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