Producir Endorfina

La Droga de la felicidad

En ocasiones anteriores hemos hablado acerca del poder que tenemos de ser forjadores de nuestra propia felicidad a través de  nuestra forma de pensar, nuestra mente y también nuestras actitudes hacia los diferentes hechos que suceden día a día y,  que son los que determinan que podamos ser más o menos felices, pero, también contamos con la ayuda de la droga de la felicidad  y la buena noticia es que nosotros mismos podemos producirla.

Existen hormonas y neurotransmisores en nuestro cuerpo que son responsables de nuestras emociones; son muchos, pero en esta ocasión vamos a hablar de la que más nos interesa, las endorfinas, también conocidas como la droga de la felicidad  por su similitud estructural  a los opiáceos  (opio, morfina, heroína) pero sin sus efectos negativos. En 1975 se descubrió una serie de sustancias responsables de las sensaciones satisfactorias, a las que debido a su parecido con la morfina se les llamó endorfinas (morfinas endógenas), pero que coloquialmente se conocen como hormonas de la felicidad.

Lo interesante es que la producción de esta hormona dentro de nuestro organismo, se realiza de forma natural  y son responsables de los estados de calma, alegría,  atenuar el dolor y producir una agradable sensación de bienestar.  Además, las endorfinas tienen la capacidad de actuar en el cerebro para disminuir la ansiedad y aumentar la sensación de bienestar, actúan en la modulación del apetito, la liberación de hormonas sexuales y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Las endorfinas, también aumentan la producción y eficacia de las células Tkiller, que mantienen a raya los virus, bacterias,  células cancerígenas y estimulan la síntesis de antioxidantes endógenos.

Las endorfinas tienen una vida muy corta, ya que son eliminadas por determinadas enzimas que también produce nuestro organismo. Es una medida para mantener el equilibrio del cuerpo y no ocultar señales que avisen de algún problema físico o de vivir como en un estado de trance, ya que eso nos impediría  reconocer  la felicidad.

La producción de endorfinas no es constante, por lo que hay que estimularla continuamente. Así pues, no basta con ser feliz de vez en cuando, sino que hemos de buscar disfrutar de la vida día a día. Si bien es cierto que en la actualidad buscamos la felicidad a través de los bienes materiales porque nos estimulan a sentirnos bien, no debemos olvidar que la felicidad la tenemos que buscar dentro de nosotros mismos para que así será más duradera y plena, es por esto que debemos conocer todo aquello que  estimula su producción para sentirnos felices.

DIEZ FORMAS DE PONER EN MARCHA LA PRODUCCIÓN DE ENDORFINAS:

La risa: Una carcajada provoca la segregación de diversas sustancias a nivel cerebral siendo la producción más intensa la de endorfinas. Apenas con una ligera sonrisa, nuestro cuerpo comienza a segregar la hormona de la felicidad, es un estimulante tanto físico como emocional.

La relajación: Cuando nuestra mente esta relajada las endorfinas se segregan con mayor facilidad y en mayor cantidad. Es muy recomendable practicar relajación, puede ser cualquier actividad que disminuya nuestro nivel de estrés y nos sea satisfactoria (relajación, meditación, visualización, etc.), a veces es tan simple como observar un lindo paisaje o un hermoso cuadro.

El contacto físico: Aumentamos el nivel de producción hormonal cuando tenemos contacto físico con quienes nos aprecian y quieren, sabemos que es muy importante estimular el sentido del tacto;  caricias, besos, abrazos y las relaciones sexuales estimulan la descarga de endorfinas, así como de las populares feromonas (hormonas que aumentan el atractivo sexual de una persona y cautivan a su pareja), sobre todo cuando existe carga amorosa y emocional fuerte.  También el masaje provoca grandes descargas de bienestar, ya que las terminaciones nerviosas trasmiten el roce de las manos sobre la piel hasta el cerebro activando la secreción de hormonas de la felicidad.

La música: La música, el baile o el canto nos ayudan a liberar gran cantidad de endorfinas, para incrementarla debemos crear un ambiente placentero, eligiendo la música que más nos ayude a relajar o que más nos guste, también podemos recurrir a escuchar los sonidos de la naturaleza como el viento, el correr del agua, el canto de los pájaros, etc. La música melódica provoca una importante liberación de endorfinas, consiguiendo una disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria así como una importante relajación muscular.

El amor altruista: Hacer cosas por el bien de los demás, “el secreto de la felicidad está más en dar que en recibir”,  nos dijo Sor Lucía Caram, en el II Congreso de la felicidad y, lo más curioso es que todos los exponentes de una u otra forma dijeron haber encontrado la felicidad dedicando sus vidas a sus semejantes.

La naturaleza: La atmósfera que se respira en el campo o la playa cargada de iones negativos estimula las hormonas de la felicidad. La naturaleza nos ofrece aire, luz solar, tierra , agua y los vegetales como elementos esenciales para mantener y obtener una salud integral.

Endorfinas para él bebé: La leche materna no sólo incluye todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida, sino que también contiene endorfinas para que el pequeño se sienta feliz y elimine el dolor. La lactancia materna produce endorfinas, tanto para la madre, como para el bebé.

Los buenos recuerdos: Es una forma sencilla de producir endorfinas, los recuerdos felices, la evocación de situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos, según se ha comprobado en varios estudios mediante nuestra mente también podemos producir endorfinas.

La comida: Aunque las hormonas del bienestar no se incluyen en alimento alguno, el Dr. Stephen Schoenthaler, sociólogo de la Universidad de California (Estados Unidos), comprobó después de estudiar por años la dieta de miles de personas en reclusorios, que al equilibrar su alimentación mejoraban su estado de ánimo. Una nutrición deficiente es causa de desequilibrios químicos que se traducen en cambios anímicos desfavorables; en cambio, el consumo razonable de aminoácidos, minerales, carbohidratos y aumentar el consumo de verduras, frutas frescas y cereales integrales, mejoran nuestro sentido del humor. Es importante que eliminemos de nuestros hábitos alimenticios la gula y la comida chatarra.

Realizar ejercicios o actividad física:Ejercicio físico moderado. Correr, trotar, andar, montar en bicicleta, nadar, etc. sobre todo los que nos permiten un contacto con la naturaleza ayudan a eliminar la depresión y es la manera más rápida de elevar las endorfinas. Aunque hay quienes creen que la actividad física no muestra ninguna correlación entre el ejercicio y las endorfinas, lo cierto es que nos sentimos mucho mejor después de su realización.

Angelica Sanchéz-Moreno Alzamora
angelica.sanchezmoreno5@gmail.com
2 Comments
  • María Teresa Fernández Benitez
    Posted at 21:01h, 09 junio Responder

    Me ha encantado el post. Aunque sabemos muchas de estas cosas a veces no somos conscientes de que la felicidad esta a nuestro alcance disfrutando de esas pequeñas cosas.

    • Angelika S.M.A.
      Posted at 14:10h, 10 junio Responder

      Es muy acertado tu comentario Mayte, si pudiéramos estar siempre más atentos a aquellas cosas que tenemos a mano, seguro que podríamos disfrutar más de la vida, un beso y un feliz Finde.

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